Medio
enrollado en los sueños de mi sábana, hoy es uno de esos días en los que sin
haberme aún levantado, sé que empezaré
pisando con el pie izquierdo. Si te dijera que hoy es una fecha
cualquiera…mentiría. Hoy es catorce de febrero, ese día donde sin saber por qué
las personas tienen que amarse más. Hoy tomaré ese mal ejemplo y pienso echar a
tierra mi armadura de dudas, para que mis sentimientos proclamen la libertad.
Esta carta
que espero que sirva de llave para la cerradura de tu corazón, solo va a mentirte
en la fecha. No se me ha ocurrido escribirte por el día que es, además no sería
lo correcto, hoy es el día de los enamorados, y aquí el plural merece quedarse
en singular. Dicen que hay amores rendidos que son felices así, pero lo cierto
es que yo no pienso rendirme.
No voy a
negarte que me encanten estas situaciones. Supongo que a como a todos, nos
gusta la dificultad. Es lo que nos engancha. Y como si fuera la novela El amor en los tiempos del cólera, he
pensado conquistarte por carta.
Soy muy tímido,
lo siento, la vida a veces da golpes que hace a uno atrincherarse en la
frontera donde la nada discurre sin disparos que alcancen el pecho de este
soldado que combate la guerra por el triunfo de tu amor.
Pero déjame
soñar, estoy aquí, y tú, en mi mente, sin saber que esto que digo tiene como
meta tu destino. ¿Qué tengo que decirte? Pues que no eres la chica que un día
pinté en una papel garabateado. Quizás por eso, estoy loco por ti sin saber aun
realmente quien eres.
Te conozco
lo mínimo para saber que jamás nos comeremos a besos en la oscuridad de la sala
de un cine, donde los ojos cerrados tengan el destello de una película donde
Hugh Grant se atropelle diciendo te quiero. Te conozco lo mínimo para saber que
no pintarás las paredes de mi calle con mensajes románticos. Te conozco lo
mínimo para saber que en tu diccionario, la palabra amor viene con acepciones
diferentes.
Pero, te
conozco lo mínimo para saber que has devuelto la ilusión a mi vida, que has
hecho que como decía aquella canción…me muera por tener algo contigo. Has hecho
sin saberlo, que vuelva a ponerme nervioso ante una chica, que esas mariposas
que creí que habían volado para siempre, hayan vuelto al zoológico de mi
estómago. Te conozco lo mínimo para saber que lo que me gusta de ti, es que no
eres como pensaba que serías.
Eres tan
increíble, que sin ser una romántica en peligro de extinción, has convertido
esta historia en la más romántica historia que un día pude soñar.
Me gustas. Decir
te quiero…aún me pilla un poco lejano. Me encanta la sonrisa que se dibuja en
tu cara cuando estás a diez metros de mí. Me muero por pasarme horas contigo,
solo hablando, volviendo a sentirme ese niño grande en el que me transformas.
Por ti
invadiría los márgenes de tu diario para escribir en cada esquina mi nombre
junto al tuyo. Por ti pasearía contigo de la mano por la calle de nombre “memoria”,
por si un día acaba esta locura, volver a ella cada noche para recordarte. Por
ti marcaría los pasos en tu acera, para discurrir por donde pisas y notar el peso
que se cambia cuando mi mano carga sobre la tuya.
(Escrito hace más de 300 días)
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